La guerra que sacudió el tablero global

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Esto no se trata de una guerra de aranceles. No es la invasión a Venezuela. Esto no es el presidente del país más poderoso del mundo boicoteando al presidente de su Banco Central. Incluso quienes hablan de “tensión geopolítica” le están bajando el precio a un conflicto bélico que comenzó entre tres países involucrados pero que en una semana se está llevando puesto al mundo comercial y financiero. Nadie puede sentirse ajeno. Ya sea por estar aliado a uno de los países en conflicto o por estar sintiendo los coletazos o por haber quedado en la línea de fuego política (por tomar partido por uno u otro bando) o geográfica (por estar ubicado en cercanías de la escena).

Los mercados del mundo están viviendo días aciagos, tomando decisiones de cobertura, de defensa, y también de pánico. Es imposible estimar la duración de la guerra, pero en una semana ya hemos tenido sobradas muestras del daño humanitario –en el primer y más importante lugar-, político, económico y financiero que está costando. Dada la incertidumbre que sembraron las primeras escaladas podría pensarse que el oro se dispararía como el único activo de refugio en este contexto. Dado que Irán es el tercer mayor productor de la OPEP, posee la tercera mayor reserva probada de petróleo crudo del mundo (detrás de Venezuela y Arabia Saudita) y la segunda reserva probada de gas más grande del mundo, el pétroleo fue el commodity que registró la mayor alza esta semana, subiendo el 30% en siete días. La parálisis del tránsito por el estrecho de Ormuz sumó presión al comercio internacional al obligar a empresas de transporte marítimo y logística a frenar los envíos o a escoger rutas alternativas que implican más distancia, más días hasta la entrega y, por supuesto, más combustible. Cuando sube el petróleo, suben los combustibles. Cuando escasea el petróleo, suben los combustibles. Cuando se encarece el transporte marítimo y suben los combustibles, los precios de los productos suben. La energía mueve al mundo y en estos días, también ha movido los precios.

Los inversores empezaron a preocuparse hace una semana y los capitales empezaron a moverse hacia sitios más seguros porque este tipo de conflicto se sabe cuándo comienza pero nunca cuando termina. Otrora, los bonos del Tesoro estadounidense habrían sido el activo de calidad hacia donde se hubieran dirigido, pero resulta que es justamente EEUU el país que dio inicio a la contienda y viene generando revueltas que parecen hablar más de su debilidad que de su fortaleza. Los países atravesados por el conflicto de Medio Oriente salieron a vender sus reservas de bonos estadounidenses para fondear la compra de armas y equipamientos, provocando una suba en la tasa de interés que el mismo Presidente Trump ha estado instando a bajar.

El conflicto entre EEUU, Israel e Irán hasta ahora lleva una semana, promete ser intensa, ha elevado el precio de la energía, ha provocado disrupciones en el suministro global y podría generar presiones inflacionarias en todo el mundo, sin contar las pérdidas de vidas, repito, en primer lugar. Hoy, los ciudadanos piden paz, los inversores piden diplomacia, cada uno de los países involucrados lucha por algo distinto. En esta geopolítica del apocalipsis Alá y Yahvé “salieron del grupo”. Stay tuned!

Esto no se trata de una guerra de aranceles. No es la invasión a Venezuela. Esto no es el presidente del país más poderoso del mundo boicoteando al presidente de su Banco Central. Incluso quienes hablan de “tensión geopolítica” le están bajando el precio a un conflicto bélico que comenzó entre tres países involucrados pero Read More