Hacia una arquitectura de los disponible. Propuestas para antes del colapso

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Se aborda la relación entre la arquitectura, la ingeniería y la gestión sostenible de los recursos en un planeta finito, analizando cómo el crecimiento desmedido de la población y la extracción de recursos minerales llevan al colapso. La Tierra es un sistema cerrado en cuanto a materiales, y su explotación sin reposición adecuada los agota, lo que provoca desequilibrios en los ecosistemas. En contraste, los ecosistemas sanos reciclan la materia, funcionando en ciclos casi cerrados. Los desequilibrios actuales en la biosfera, como el calentamiento global y los fenómenos climáticos extremos, son una consecuencia de la actividad humana, especialmente desde la Revolución Industrial.El concepto de “Antropoceno” ilustra cómo la humanidad se ha convertido en un agente geológico, modificando el planeta a través de actividades extractivas y de transporte con más intensidad que el resto de agentes. El calentamiento global es un síntoma de causas más profundas, como el crecimiento exponencial de la población y la explotación de recursos no renovables, lo que hace que las medidas actuales, como la “descarbonización”, sean insuficientes.En el ámbito de la construcción, se propone recuperar los enfoques tradicionales preindustriales. La arquitectura vernácula, que adapta los diseños a los recursos locales y condiciones climáticas, puede ser un modelo a seguir, en lugar de recurrir a soluciones globalizadas y con alto consumo energético en la fabricación y en el transporte. Aunque las llamadas “tecnologías verdes”, como los paneles solares o vehículos eléctricos, parecen reducir emisiones, su masiva fabricación va a requerir una gran cantidad de recursos minerales y energéticos que no se suelen tener en cuenta en el análisis de su sostenibilidad, contradiciendo la narrativa de “cero emisiones”. El uso de herramientas como el Análisis del Ciclo de Vida (ACV) para evaluar los impactos ambientales en el sector de la construcción es útil, pero limitado. Este enfoque mide el impacto desde la extracción de materias primas hasta la demolición del edificio, pero no abarca la complejidad total del daño ecológico. Una posible solución sería usar, junto con el resto de indicadores de impactos sobre los ecosistemas, la exergía (energía útil) como unidad de medida para entender el consumo real de recursos, ya que tiene en cuenta no solo la cantidad de energía utilizada, sino también su calidad.La arquitectura de lo disponible se propone como una estrategia frente al colapso, y aboga por utilizar materiales locales y de proximidad, reducir la transformación del suelo y priorizar la rehabilitación del patrimonio construido, con soluciones arquitectónicas diseñadas a partir de estas estrategias. En resumen, se propone un replanteamiento de la arquitectura hacia una economía de los recursos basada en la sostenibilidad real, no en un sistema socioeconómico alejado de la realidad material.

​Se aborda la relación entre la arquitectura, la ingeniería y la gestión sostenible de los recursos en un planeta finito, analizando cómo el crecimiento desmedido de la población y la extracción de recursos minerales llevan al colapso. La Tierra es un sistema cerrado en cuanto a materiales, y su explotación sin reposición adecuada los agota, lo que provoca desequilibrios en los ecosistemas. En contraste, los ecosistemas sanos reciclan la materia, funcionando en ciclos casi cerrados. Los desequilibrios actuales en la biosfera, como el calentamiento global y los fenómenos climáticos extremos, son una consecuencia de la actividad humana, especialmente desde la Revolución Industrial.El concepto de “Antropoceno” ilustra cómo la humanidad se ha convertido en un agente geológico, modificando el planeta a través de actividades extractivas y de transporte con más intensidad que el resto de agentes. El calentamiento global es un síntoma de causas más profundas, como el crecimiento exponencial de la población y la explotación de recursos no renovables, lo que hace que las medidas actuales, como la “descarbonización”, sean insuficientes.En el ámbito de la construcción, se propone recuperar los enfoques tradicionales preindustriales. La arquitectura vernácula, que adapta los diseños a los recursos locales y condiciones climáticas, puede ser un modelo a seguir, en lugar de recurrir a soluciones globalizadas y con alto consumo energético en la fabricación y en el transporte. Aunque las llamadas “tecnologías verdes”, como los paneles solares o vehículos eléctricos, parecen reducir emisiones, su masiva fabricación va a requerir una gran cantidad de recursos minerales y energéticos que no se suelen tener en cuenta en el análisis de su sostenibilidad, contradiciendo la narrativa de “cero emisiones”. El uso de herramientas como el Análisis del Ciclo de Vida (ACV) para evaluar los impactos ambientales en el sector de la construcción es útil, pero limitado. Este enfoque mide el impacto desde la extracción de materias primas hasta la demolición del edificio, pero no abarca la complejidad total del daño ecológico. Una posible solución sería usar, junto con el resto de indicadores de impactos sobre los ecosistemas, la exergía (energía útil) como unidad de medida para entender el consumo real de recursos, ya que tiene en cuenta no solo la cantidad de energía utilizada, sino también su calidad.La arquitectura de lo disponible se propone como una estrategia frente al colapso, y aboga por utilizar materiales locales y de proximidad, reducir la transformación del suelo y priorizar la rehabilitación del patrimonio construido, con soluciones arquitectónicas diseñadas a partir de estas estrategias. En resumen, se propone un replanteamiento de la arquitectura hacia una economía de los recursos basada en la sostenibilidad real, no en un sistema socioeconómico alejado de la realidad material. Read More