Este estudio tiene como objetivo evaluar el impacto de un programa de intervención diseñado para mejorar la autoestima en jugadoras de voleibol de edades tempranas, a través de cuatro dimensiones clave del desarrollo psicosocial: percepción de competencia, sentimiento de pertenencia, motivación intrínseca y nivel de participación.
La intervención se centró en el refuerzo positivo, la cooperación y la reflexión personal, y se implementó mediante actividades diseñadas para fortalecer la autopercepción y el trabajo en equipo.
El diseño metodológico incluyó cuestionarios pre y post intervención, entrevistas cualitativas y observación directa de comportamientos con plantillas específicas.
Los resultados mostraron una mejora en la percepción de competencia (+8%), la motivación intrínseca (+5%) y la participación (+6%), así como un leve aumento en el sentimiento de pertenencia (+3%). Las entrevistas revelaron que las jugadoras experimentaron un cambio hacia una motivación más interna y un mayor sentido de comunidad, lo que se corroboró con observaciones de conductas de refuerzo positivo y mayor cohesión grupal.
A pesar de las variabilidades en el desarrollo madurativo de las jugadoras y la falta de un grupo control, los hallazgos refuerzan la efectividad del programa en el fortalecimiento de la autoestima y en la mejora del clima emocional y social dentro del equipo.
Este estudio tiene como objetivo evaluar el impacto de un programa de intervención diseñado para mejorar la autoestima en jugadoras de voleibol de edades tempranas, a través de cuatro dimensiones clave del desarrollo psicosocial: percepción de competencia, sentimiento de pertenencia, motivación intrínseca y nivel de participación.
La intervención se centró en el refuerzo positivo, la cooperación y la reflexión personal, y se implementó mediante actividades diseñadas para fortalecer la autopercepción y el trabajo en equipo.
El diseño metodológico incluyó cuestionarios pre y post intervención, entrevistas cualitativas y observación directa de comportamientos con plantillas específicas.
Los resultados mostraron una mejora en la percepción de competencia (+8%), la motivación intrínseca (+5%) y la participación (+6%), así como un leve aumento en el sentimiento de pertenencia (+3%). Las entrevistas revelaron que las jugadoras experimentaron un cambio hacia una motivación más interna y un mayor sentido de comunidad, lo que se corroboró con observaciones de conductas de refuerzo positivo y mayor cohesión grupal.
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