En los últimos años, la industria del aceite de oliva y del orujo vive bajo una presión creciente. La legislación europea sobre los hidrocarburos minerales MOSH y MOAH ha situado a la calidad y la seguridad alimentaria en el centro del debate. Dos acrónimos que hoy generan preocupación, costes adicionales y, en ocasiones, frustración.
La Comisión Europea ha endurecido sus planteamientos y existen ya límites de referencia para los aceites comestibles que, en el caso del aceite de oliva y del orujo, deberán cumplirse de forma progresiva hasta 2030.
Un lote contaminado con MOSH/MOAH provoca consecuencias que van más allá de las pérdidas económicas. Los mercados internacionales examinan con lupa los resultados analíticos y los consumidores, cada vez más informados, reaccionan de forma inmediata ante cualquier duda sobre la seguridad alimentaria.
Un problema invisible, pero real
En mi día a día, escucho la misma inquietud de los profesionales del sector: ¿cómo garantizo que nuestro aceite no se vea amenazado por contaminaciones invisibles que pongan en riesgo la salud del consumidor? Mi respuesta siempre es la misma: “prevención y metodología 360º”.
Para dimensionar el problema, conviene recordar qué son estas sustancias y por qué preocupan tanto a la Unión Europea como a autoridades nacionales, incluida la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Los MOSH (hidrocarburos saturados de aceites minerales) pueden acumularse en órganos como el hígado, el bazo y los ganglios linfáticos, provocando reacciones inflamatorias tras exposiciones prolongadas. Los MOAH (hidrocarburos aromáticos de aceites minerales), aunque la evidencia aún no es concluyente, podrían ser genotóxicos y cancerígenos, por lo que la Comisión Europea aplica un principio de tolerancia cero.
El problema añadido es que los métodos analíticos actuales no siempre pueden diferenciar entre MOSH y POSH (olefinas plásticas), lo que genera resultados contradictorios y dudas en la interpretación.
La paradoja es que la legislación avanza más rápido que la ciencia. Por el momento, no existe un método oficial armonizado de análisis, pero se plantean límites muy estrictos que condicionarán la comercialización de los aceites.
- Para aceite de oliva virgen, se proponen límites de referencia de 4 mg/kg en 2027, 2 mg/kg en 2028 y un objetivo final en torno a 0,5 mg/kg o incluso menos.
- Para aceite de orujo, la senda es más progresiva: 10 mg/kg en 2028, 5 mg/kg en 2029 y 2 mg/kg en 2030, con la misma meta de acercarse a 0,5 mg/kg.
En paralelo, los MOSH se mantienen bajo vigilancia, con valores de referencia cercanos a los 2 mg/kg, lo que obligará a rediseñar procesos, materiales y tecnologías. El gran problema es la falta de un método oficial armonizado en la UE. Se utilizan técnicas cromatográficas de alta resolución, pero con notables discrepancias entre laboratorios. En la práctica, esto significa que un mismo lote puede considerarse “apto” en un análisis y “contaminado” en otro, generando inseguridad en el mercado.

Impacto directo en el sector oleícola
La presencia de MOSH/MOAH por encima de los límites representa un desafío transversal que afecta a toda la cadena de producción, desde la recogida de la aceituna hasta el envasado final. Los riesgos se concentran principalmente en la lubricación de equipos, como reductores, cadenas, rodamientos, bombas y compresores, así como en los procesos de filtración y aireación, donde existe posibilidad de contacto indirecto.
También hay que prestar especial atención a los materiales y sistemas de almacenamiento, incluidos depósitos, tuberías y medios de transporte, ya que pueden convertirse en vías de contaminación si no se gestionan adecuadamente.
La propuesta de LUFILSUR, una metodología 360º
En mi experiencia, los lubricantes constituyen uno de los puntos más críticos en la cadena de producción. El uso de productos de base mineral en equipos con posible contacto indirecto abre la puerta a la contaminación.
Por eso, en LUFILSUR llevamos años trabajando con el sector oleícola para minimizar estos riesgos. Creemos firmemente que prevenir siempre es más rentable y seguro que corregir, y por ello hemos desarrollado un enfoque integral que interviene en todas las fases del proceso.
Desde la recolección, la molturación y el batido, apostamos por la sustitución de lubricantes por productos de grado alimentario certificados H1/ISO 21469, libres de MOSH/MOAH, aplicados en reductores, cadenas y rodamientos. En equipos críticos como decanter, centrífugas, bombas y compresores, seleccionamos aceites y grasas específicos adaptados a cada punto clave, asegurando un rendimiento óptimo sin comprometer la seguridad.
Durante el almacenamiento y envasado, recomendamos productos de mantenimiento libres de MOSH/MOAH, en transportadores, reductores, compresores y sistemas de vacío, acompañados de auditorías de puntos críticos y soporte documental que incluye declaraciones de conformidad.
En la refinería de orujo, realizamos una revisión completa de los aceites y grasas empleados en extractores, bombas y compresores, priorizando siempre gamas certificadas para uso alimentario que garantizan la máxima seguridad en cada etapa del proceso.
Más que un producto, una estrategia integral
Nuestro valor añadido no se limita a suministrar lubricantes seguros, sino en aplicar una estrategia integral que acompaña a cada cliente en todas las fases del proceso. Comenzamos con un diagnóstico MOSH/MOAH, recorriendo la planta, mapeando los equipos, identificando los lubricantes críticos y definiendo un plan de sustituciones personalizado. A esto sumamos formación práctica dirigida a responsables de mantenimiento y calidad, asegurando que el personal clave conozca las mejores prácticas para minimizar riesgos.
Además, ponemos a disposición un catálogo completo de lubricantes de fabricantes de referencia, siempre respaldado por soporte técnico especializado, para garantizar que cada producto se adapte a las necesidades específicas de cada instalación.
En definitiva, ofrecemos un plan llave en mano que abarca desde el diagnóstico inicial hasta la certificación final, proporcionando seguridad, trazabilidad y tranquilidad en toda la cadena de producción.
La Unión Europea ha dejado claro que la tolerancia para los MOAH será mínima y que la responsabilidad recae en el productor. Por eso, en LUFILSUR defendemos que prevenir es mucho más rentable que corregir. Nuestro plan 360º es una herramienta eficaz para que almazaras y extractoras afronten este reto con garantías.
Este es el compromiso que mantenemos desde hace años: acompañar al sector oleícola como socio técnico y asesor cercano, ofreciendo soluciones eficaces para reducir a cero el riesgo de contaminación.
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La seguridad alimentaria en el sector oleícola está marcada por exigencias europeas en constante revisión. Los límites sobre MOSH y MOAH marcan el futuro de los aceites de oliva y orujo. Te contamos cómo reducir a cero cualquier riesgo.
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