Los cambios que en las últimas décadas se han operado en nuestra sociedad tienen una relevancia especial para los objetivos de la educación física. Se trata, sobre todo, de la posición destacada que viene ocupando el cuerpo en las actuales formas de vida, de tal manera que si existe hoy un cierto humanismo, es, en buena parte, un “humanismo del cuerpo” (Brohm, 1978). Éste se ha convertido en un “valor fetiche” que condiciona y polariza muchos aspectos de la vida social, después de que durante mucho tiempo apenas se le reconociera valor cultural alguno.
Las prácticas deportivas generalizadas que hoy reciben una alta valoración social son indicadores muy claros de que se han producido cambios muy importantes en el modo de vivir, de ver la vida y de relacionarse con uno mismo y con los demás.
La educación física se ha convertido en un recurso necesario para la integración del individuo en el contexto social y cultural en el que el cuerpo ocupa un lugar privilegiado.
Los cambios que en las últimas décadas se han operado en nuestra sociedad tienen una relevancia especial para los objetivos de la educación física. Se trata, sobre todo, de la posición destacada que viene ocupando el cuerpo en las actuales formas de vida, de tal manera que si existe hoy un cierto humanismo, es, en buena parte, un “humanismo del cuerpo” (Brohm, 1978). Éste se ha convertido en un “valor fetiche” que condiciona y polariza muchos aspectos de la vida social, después de que durante mucho tiempo apenas se le reconociera valor cultural alguno.
Las prácticas deportivas generalizadas que hoy reciben una alta valoración social son indicadores muy claros de que se han producido cambios muy importantes en el modo de vivir, de ver la vida y de relacionarse con uno mismo y con los demás.
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