El transporte internacional por carretera llega a 2026 con una certeza incómoda: el modelo que ha sostenido al sector durante años ya no es suficiente. Las tendencias que se dibujan no apuntan a mejoras incrementales, sino a una transformación forzada por la regulación, la presión medioambiental, la escasez de talento y una digitalización que ya no admite retrasos. No es una cuestión de anticiparse al futuro, sino de sobrevivir al presente.
El transporte internacional por carretera llega a 2026 con una certeza incómoda: el modelo que ha sostenido al sector durante años ya no es suficiente. Las tendencias que se dibujan no apuntan a mejoras incrementales, sino a una transformación forzada por la regulación, la presión medioambiental, la escasez de talento y una digitalización que ya no admite retrasos. No es una cuestión de anticiparse al futuro, sino de sobrevivir al presente. Read More







