El presente artículo analiza en profundidad la paradoja que emerge cuando la corresponsabilidad educativa, principio normativo que establece la responsabilidad compartida entre la institución escolar y la familia en la formación integral del estudiante, se transforma en la práctica cotidiana en una responsabilidad ejercida de manera predominante y unidireccional por los docentes, mientras que las familias adoptan simultáneamente posiciones de demanda activa y desvinculación efectiva de sus obligaciones de acompañamiento. Esta paradoja configura un conflicto de roles de naturaleza estructural que no puede explicarse únicamente por factores individuales de voluntad o capacidad de los actores, sino que está profundamente enraizado en dinámicas institucionales, culturales y sistémicas que los marcos normativos vigentes no han logrado resolver. Mediante un diseño descriptivo-correlacional de enfoque cuantitativo y alcance explicativo, Los resultados revelan que el 74,3% de los docentes reporta recibir con frecuencia demandas de rendimiento académico por parte de representantes que simultáneamente incumplen compromisos básicos de acompañamiento en el hogar. El 68,2% de los docentes experimenta respuestas defensivas, de negación o de escalada reactiva cuando proporciona retroalimentación pedagógica a los representantes sobre dificultades del estudiante, generando un patrón sistémico de comunicación disfuncional que compromete la calidad del mesosistema familia-escuela. El estudio concluye que el conflicto de roles entre docentes y familias constituye un factor de riesgo estructural para la calidad educativa que cuya resolución requiere intervenciones sistémicas que combinen formación docente en comunicación asertiva con familias y transformación de la cultura relacional entre la institución educativa y la comunidad familiar a la que sirve.
El presente artículo analiza en profundidad la paradoja que emerge cuando la corresponsabilidad educativa, principio normativo que establece la responsabilidad compartida entre la institución escolar y la familia en la formación integral del estudiante, se transforma en la práctica cotidiana en una responsabilidad ejercida de manera predominante y unidireccional por los docentes, mientras que las familias adoptan simultáneamente posiciones de demanda activa y desvinculación efectiva de sus obligaciones de acompañamiento. Esta paradoja configura un conflicto de roles de naturaleza estructural que no puede explicarse únicamente por factores individuales de voluntad o capacidad de los actores, sino que está profundamente enraizado en dinámicas institucionales, culturales y sistémicas que los marcos normativos vigentes no han logrado resolver. Mediante un diseño descriptivo-correlacional de enfoque cuantitativo y alcance explicativo, Los resultados revelan que el 74,3% de los docentes reporta recibir con frecuencia demandas de rendimiento académico por parte de representantes que simultáneamente incumplen compromisos básicos de acompañamiento en el hogar. El 68,2% de los docentes experimenta respuestas defensivas, de negación o de escalada reactiva cuando proporciona retroalimentación pedagógica a los representantes sobre dificultades del estudiante, generando un patrón sistémico de comunicación disfuncional que compromete la calidad del mesosistema familia-escuela. El estudio concluye que el conflicto de roles entre docentes y familias constituye un factor de riesgo estructural para la calidad educativa que cuya resolución requiere intervenciones sistémicas que combinen formación docente en comunicación asertiva con familias y transformación de la cultura relacional entre la institución educativa y la comunidad familiar a la que sirve.


