En la silueta del conjunto histórico de Chinchón, el imponente volumen del antiguo convento de Nuestra Señora del Paraíso destaca sobre el caserío: como contrapunto de la mole de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción que se alza al otro lado de la célebre plaza Mayor; y los tres monumentos -plaza, parroquia y convento-, concluidos a la vez en torno a 1626, caracterizan el paisaje de esta localidad madrileña declarada bien de interés cultural. Y en ese convento agustino, de tan accidentada biografía, refundación que fue del primitivo cenobio extramuros de la población, se aloja en nuestros días el Parador de Chinchón.
En la silueta del conjunto histórico de Chinchón, el imponente volumen del antiguo convento de Nuestra Señora del Paraíso destaca sobre el caserío: como contrapunto de la mole de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción que se alza al otro lado de la célebre plaza Mayor; y los tres monumentos -plaza, parroquia y convento-, concluidos a la vez en torno a 1626, caracterizan el paisaje de esta localidad madrileña declarada bien de interés cultural. Y en ese convento agustino, de tan accidentada biografía, refundación que fue del primitivo cenobio extramuros de la población, se aloja en nuestros días el Parador de Chinchón. Read More


