La depresión y la ansiedad son trastornos multifactoriales de alta prevalencia, cuya fisiopatología se ha vinculado con alteraciones en el eje microbiota-intestino-cerebro. En esta revisión bibliográfica se analiza el papel de la disbiosis intestinal asociada a estas patologías y su implicación en la neuroinflamación, la síntesis de neurotransmisores y la integridad de la barrera intestinal, identificando mecanismos que podrían contribuir al desarrollo y persistencia de los síntomas afectivos. A partir del análisis de 28 estudios publicados entre 2013 y 2025, que incluyeron adultos sanos, personas con trastornos gastrointestinales o afectivos y modelos animales sometidos a estrés crónico, se evaluó el potencial terapéutico complementario de prebióticos como los fructooligosacáridos, galactooligosacáridos y la inulina, así como de probióticos, denominados psicobióticos cuando ejercen efectos sobre el sistema nervioso central. Los resultados sugieren que especies como Lactobacillus reuteri, Bifidobacterium longum y Lactobacillus plantarum, administradas en dosis adecuadas y durante periodos prolongados, pueden modular la inflamación, favorecer la producción de neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico, y reforzar la barrera intestinal. Asimismo, se observaron beneficios asociados al consumo de fibras fermentables que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas y aumentan la producción de ácidos grasos de cadena corta, compuestos relacionados con la regulación de la inflamación y la función cerebral. Aunque los hallazgos son prometedores, persiste una notable heterogeneidad en las especies microbianas estudiadas, las dosis, la duración de los tratamientos y las herramientas de evaluación, lo que subraya la necesidad de ensayos clínicos más amplios y estandarizados que permitan establecer protocolos óptimos. La modulación de la microbiota intestinal representa, por tanto, una vía terapéutica innovadora, accesible y con potencial para el abordaje integral de los trastornos del estado de ánimo.
ABSTRACT:
Depression and anxiety are highly prevalent multifactorial disorders whose pathophysiology has been linked to alterations in the gut–brain axis. This literature review analyzes the role of intestinal dysbiosis associated with these conditions and its implications for neuroinflammation, neurotransmitter synthesis, and intestinal barrier integrity, identifying mechanisms that may contribute to the development and persistence of affective symptoms. Based on the analysis of 28 studies published between 2013 and 2025, which included healthy adults, individuals with gastrointestinal or mood disorders, and animal models subjected to chronic stress, the complementary therapeutic potential of prebiotics such as fructooligosaccharides, galactooligosaccharides, and inulin, as well as probiotics —referred to as psychobiotics when exerting effects on the central nervous system— was evaluated. The findings suggest that species such as Lactobacillus reuteri, Bifidobacterium longum, and Lactobacillus plantarum, when administered at appropriate doses and for prolonged periods, can modulate inflammation, promote the production of neurotransmitters like serotonin and gamma-aminobutyric acid, and strengthen the intestinal barrier. Benefits were also observed from the intake of fermentable fibers that stimulate the growth of beneficial bacteria and increase the production of short-chain fatty acids, compounds linked to the regulation of inflammation and brain function. Although these results are promising, there remains considerable heterogeneity regarding the microbial species studied, doses, treatment durations, and assessment tools, underscoring the need for larger, standardized clinical trials to establish optimal protocols. Thus, modulation of the gut microbiota emerges as an innovative, accessible therapeutic avenue with potential for the integrative management of mood disorders.
La depresión y la ansiedad son trastornos multifactoriales de alta prevalencia, cuya fisiopatología se ha vinculado con alteraciones en el eje microbiota-intestino-cerebro. En esta revisión bibliográfica se analiza el papel de la disbiosis intestinal asociada a estas patologías y su implicación en la neuroinflamación, la síntesis de neurotransmisores y la integridad de la barrera intestinal, identificando mecanismos que podrían contribuir al desarrollo y persistencia de los síntomas afectivos. A partir del análisis de 28 estudios publicados entre 2013 y 2025, que incluyeron adultos sanos, personas con trastornos gastrointestinales o afectivos y modelos animales sometidos a estrés crónico, se evaluó el potencial terapéutico complementario de prebióticos como los fructooligosacáridos, galactooligosacáridos y la inulina, así como de probióticos, denominados psicobióticos cuando ejercen efectos sobre el sistema nervioso central. Los resultados sugieren que especies como Lactobacillus reuteri, Bifidobacterium longum y Lactobacillus plantarum, administradas en dosis adecuadas y durante periodos prolongados, pueden modular la inflamación, favorecer la producción de neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico, y reforzar la barrera intestinal. Asimismo, se observaron beneficios asociados al consumo de fibras fermentables que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas y aumentan la producción de ácidos grasos de cadena corta, compuestos relacionados con la regulación de la inflamación y la función cerebral. Aunque los hallazgos son prometedores, persiste una notable heterogeneidad en las especies microbianas estudiadas, las dosis, la duración de los tratamientos y las herramientas de evaluación, lo que subraya la necesidad de ensayos clínicos más amplios y estandarizados que permitan establecer protocolos óptimos. La modulación de la microbiota intestinal representa, por tanto, una vía terapéutica innovadora, accesible y con potencial para el abordaje integral de los trastornos del estado de ánimo.
ABSTRACT:
Depression and anxiety are highly prevalent multifactorial disorders whose pathophysiology has been linked to alterations in the gut–brain axis. This literature review analyzes the role of intestinal dysbiosis associated with these conditions and its implications for neuroinflammation, neurotransmitter synthesis, and intestinal barrier integrity, identifying mechanisms that may contribute to the development and persistence of affective symptoms. Based on the analysis of 28 studies published between 2013 and 2025, which included healthy adults, individuals with gastrointestinal or mood disorders, and animal models subjected to chronic stress, the complementary therapeutic potential of prebiotics such as fructooligosaccharides, galactooligosaccharides, and inulin, as well as probiotics —referred to as psychobiotics when exerting effects on the central nervous system— was evaluated. The findings suggest that species such as Lactobacillus reuteri, Bifidobacterium longum, and Lactobacillus plantarum, when administered at appropriate doses and for prolonged periods, can modulate inflammation, promote the production of neurotransmitters like serotonin and gamma-aminobutyric acid, and strengthen the intestinal barrier. Benefits were also observed from the intake of fermentable fibers that stimulate the growth of beneficial bacteria and increase the production of short-chain fatty acids, compounds linked to the regulation of inflammation and brain function. Although these results are promising, there remains considerable heterogeneity regarding the microbial species studied, doses, treatment durations, and assessment tools, underscoring the need for larger, standardized clinical trials to establish optimal protocols. Thus, modulation of the gut microbiota emerges as an innovative, accessible therapeutic avenue with potential for the integrative management of mood disorders. Read More


