Estamos asistiendo a una nueva fase de este programa económico-financiero. ¿Será Fase 3.2? ¿Será Fase 4? No importa tanto el número como el hecho de que deberán convencernos de que es una “nueva fase”. Hay mucho por demostrar aún. Los invito a analizar brevemente los anuncios:
Ajustar bandas de flotación por inflación en lugar de un caprichoso e infundado 1% mensual ya es un avance, pero dista mucho de corregir los males cambiarios. Y a esta altura no me vengan con que el precio se fija por oferta y demanda porque apenas anunciado el cambio de ajuste y ante la menor reacción del dólar oficial, la intervención llegó para “marcar la cancha”. Incluso, me tomo la atribución de decir que, nuevamente, fue una medida correcta en el momento incorrecto.
El mercado esperaba estos anuncios justo después del triunfo en las legislativas de octubre. Hubo que esperar un mes y medio y, antes de que los asalariados cobraran el aguinaldo, se dieron a conocer los pequeños cambios. Debido a que venimos de meses de ajuste y salarios reales atrasados, es probable que una parte de ellos destinen ese sueldo adicional para tapar huecos; pero quienes tengan algo de resto y decidan ahorrarlo, puede que tal vez el anuncio meta algo de ruido. Por otro lado, en enero se liberan dólares declarados en el blanqueo de 2024 y lo deseable sería que se mantengan en el circuito financiero.
El programa orientado a la acumulación de reservas también era un ítem pendiente para el mercado. No sólo es necesaria la férrea voluntad de honrar las deudas, también hay que demostrar que se tiene con qué. Ahora bien, sabemos que el 5% del monto negociado en cada rueda es sólo un nivel indicativo y no una regla. Falta conocer si acudirán al MLC el Tesoro y el BCRA o si sólo lo hará uno de ellos. De los datos conocidos acerca de lo negociado en el mercado podemos inferir que, aun comprando el 5% en cada rueda –y suponiendo que nunca deba vender–, no sería suficiente para cubrir los desafiantes vencimientos de 2026.
Y aquí pareciera aparecer la verdadera finalidad de los anuncios: el mensaje al mercado de que le dan lo que él pide, aún si no están del todo convencidos de que las condiciones son lo suficientemente firmes. Si así fuera, se liberarían todos los cepos y se eliminarían las bandas, y Viva La Libertad C…!. Pero parece que ha primado la cautela y prefieren no arriesgar lo hasta aquí conseguido, que es algo meritorio y que muy pocos no reconocen.
No obstante, pareciera ser que el mensaje se leyó y las balas entraron, porque las cotizaciones de los bonos subieron permitiendo que el riesgo país bajara de los 600 puntos en los que se había estancado cómodamente.
Hasta acá, los anuncios suenan más a voluntarismo que a un verdadero cambio de paradigma o a una férrea convicción de que estamos a las puertas de una nueva fase del programa de normalización y estabilización monetaria, financiera y cambiaria.
Sin embargo, con superávit fiscal alcanzado en 22 de los 23 meses de gestión, el BCRA “saneado” (esto será motivo de una próxima columna), una reciente emisión en dólares que marcó el retorno al mercado local de deuda luego de 8 años, bandas de flotación que no permitirán que la devaluación corra por detrás de la inflación, un programa de compra de dólares en el mercado que permita ir restaurando u reconstituyendo las pobrísimas reservas internacionales, un riesgo país bajando, parece que se estaría configurando el escenario ideal para que Argentina por fin retorne a los mercados internacionales de deuda.
Si así fuera, y se nos abrieran las puertas del crédito internacional entonces sí podríamos afirmar que el programa económico habilitó una nueva fase. Stay tuned!
Estamos asistiendo a una nueva fase de este programa económico-financiero. ¿Será Fase 3.2? ¿Será Fase 4? No importa tanto el número como el hecho de que deberán convencernos de que es una “nueva fase”. Hay mucho por demostrar aún. Los invito a analizar brevemente los anuncios: Ajustar bandas de flotación por inflación en lugar de Read More


