Este trabajo examina el rol de la maqueta física en la práctica arquitectónica de Herzog & de Meuron, argumentando que no es un residuo de la representación, sino un instrumento polifuncional y de múltiples escalas. La hipótesis principal propone que la maqueta también conocida en este estudio como modelo o prototipo de acuerdo a su propósito funciona al mismo tiempo como instrumento proyectual, medio político de negociación y prototipo técnico (mock-up), abarcando las dimensiones conceptuales, comunicativas y constructivas del proyecto. El estudio se organiza mediante una investigación comparativa de tres proyectos fundamentales de la oficina: Prada Aoyama (1999–2003), Elbphilharmonie (2001–2017) y Tate Modern – Fase 2 (2005–2016). Cada caso fue examinado a través de un enfoque de archivo, reconstruyendo la secuencia temporal de las maquetas a partir de fuentes monográficas y categorizándolas en las tres categorías operativas. Estos registros se organizaron en esquemas que facilitan la visualización de su progreso, cruces y aplicaciones estratégicas durante el diseño y la edificación. Los hallazgos indican que en el método de Herzog & de Meuron, la maqueta no sigue un camino lineal, sino que se aplica en niveles interconectados donde lo proyectual, lo político y lo técnico se entrelazan de manera ininterrumpida. Así, la maqueta se muestra como una herramienta activa de reflexión, negociación y validación de contenidos, con la capacidad de influir tanto en las decisiones de diseño como en la aceptación institucional de la arquitectura. El estudio proporciona una interpretación crítica del modelo físico en la práctica de la arquitectura moderna, proporcionando un esquema metodológico para examinar sus diversas funciones, además de un registro cronológico que expande su entendimiento más allá de la representación. Así, se reafirma la relevancia de la maqueta material en el presente, en un escenario gobernado por lo digital, como instrumento inalterable de experimentación, comprobación y transmisión.
Este trabajo examina el rol de la maqueta física en la práctica arquitectónica de Herzog & de Meuron, argumentando que no es un residuo de la representación, sino un instrumento polifuncional y de múltiples escalas. La hipótesis principal propone que la maqueta también conocida en este estudio como modelo o prototipo de acuerdo a su propósito funciona al mismo tiempo como instrumento proyectual, medio político de negociación y prototipo técnico (mock-up), abarcando las dimensiones conceptuales, comunicativas y constructivas del proyecto. El estudio se organiza mediante una investigación comparativa de tres proyectos fundamentales de la oficina: Prada Aoyama (1999–2003), Elbphilharmonie (2001–2017) y Tate Modern – Fase 2 (2005–2016). Cada caso fue examinado a través de un enfoque de archivo, reconstruyendo la secuencia temporal de las maquetas a partir de fuentes monográficas y categorizándolas en las tres categorías operativas. Estos registros se organizaron en esquemas que facilitan la visualización de su progreso, cruces y aplicaciones estratégicas durante el diseño y la edificación. Los hallazgos indican que en el método de Herzog & de Meuron, la maqueta no sigue un camino lineal, sino que se aplica en niveles interconectados donde lo proyectual, lo político y lo técnico se entrelazan de manera ininterrumpida. Así, la maqueta se muestra como una herramienta activa de reflexión, negociación y validación de contenidos, con la capacidad de influir tanto en las decisiones de diseño como en la aceptación institucional de la arquitectura. El estudio proporciona una interpretación crítica del modelo físico en la práctica de la arquitectura moderna, proporcionando un esquema metodológico para examinar sus diversas funciones, además de un registro cronológico que expande su entendimiento más allá de la representación. Así, se reafirma la relevancia de la maqueta material en el presente, en un escenario gobernado por lo digital, como instrumento inalterable de experimentación, comprobación y transmisión. Read More


