Durante años, en muchas empresas de transporte de mercancías por carretera, la huella de carbono se ha visto como algo ajeno a la operativa diaria. Un dato que se calculaba para cumplir con una exigencia puntual o para completar una memoria corporativa, sin una conexión real con cómo se planifican las rutas o se asignan los camiones. Ese enfoque hoy se ha quedado atrás, aunque no todas las empresas lo tengan todavía interiorizado.
Durante años, en muchas empresas de transporte de mercancías por carretera, la huella de carbono se ha visto como algo ajeno a la operativa diaria. Un dato que se calculaba para cumplir con una exigencia puntual o para completar una memoria corporativa, sin una conexión real con cómo se planifican las rutas o se asignan los camiones. Ese enfoque hoy se ha quedado atrás, aunque no todas las empresas lo tengan todavía interiorizado. Read More







