Madrid, tierra rica en agua, se erige sobre las canalizaciones que suministraron este elemento a la ciudad hasta mediados del siglo XIX, los viajes de agua. Estos conductos permitieron abastecer a la población durante siglos, pero además posibilitaron vestir la capital con jardines, estanques y fuentes concentrados especialmente en el ámbito del Paseo del Prado y Real Sitio del Buen Retiro. Este trabajo toma como protagonistas estas antiguas arterias, centrándose en uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad y enmarcando la investigación en el siglo XVIII, momento de auge del conjunto. En este contexto, Juan de Villanueva proyectó sus tres obras fundamentales en el Salón del Prado, pero además se ocupó de la inspección y reforma de los viajes de agua a partir del año 1783, etapa menos investigada de estos elementos. A través del estudio de documentos históricos, se revela cómo estas infraestructuras, altamente desconocidas o al menos levemente documentadas, sustentaron el ideal científico y estético del Madrid Ilustrado, y cómo su declive, marcado por la llegada del Canal de Isabel II, dejó huellas que aún resuenan en el subsuelo de la ciudad.
Este trabajo pretende poner en valor los viajes de agua, destacando su papel como elementos fundamentales, pero además tratando de conocer el estado en el que se encuentran hoy, analizando sus posibilidades de recuperación, como parte de sistemas sostenibles de suministro, o al menos con fines didácticos. Adicionalmente, se aporta otra visión sobre la actividad de un arquitecto, Juan de Villanueva, que ha sido objeto de numerosas investigaciones, pero pocas centradas en este aspecto de su actividad, menos visible, pero sin la que Madrid no hubiera podido desarrollarse.
Madrid, tierra rica en agua, se erige sobre las canalizaciones que suministraron este elemento a la ciudad hasta mediados del siglo XIX, los viajes de agua. Estos conductos permitieron abastecer a la población durante siglos, pero además posibilitaron vestir la capital con jardines, estanques y fuentes concentrados especialmente en el ámbito del Paseo del Prado y Real Sitio del Buen Retiro. Este trabajo toma como protagonistas estas antiguas arterias, centrándose en uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad y enmarcando la investigación en el siglo XVIII, momento de auge del conjunto. En este contexto, Juan de Villanueva proyectó sus tres obras fundamentales en el Salón del Prado, pero además se ocupó de la inspección y reforma de los viajes de agua a partir del año 1783, etapa menos investigada de estos elementos. A través del estudio de documentos históricos, se revela cómo estas infraestructuras, altamente desconocidas o al menos levemente documentadas, sustentaron el ideal científico y estético del Madrid Ilustrado, y cómo su declive, marcado por la llegada del Canal de Isabel II, dejó huellas que aún resuenan en el subsuelo de la ciudad.
Este trabajo pretende poner en valor los viajes de agua, destacando su papel como elementos fundamentales, pero además tratando de conocer el estado en el que se encuentran hoy, analizando sus posibilidades de recuperación, como parte de sistemas sostenibles de suministro, o al menos con fines didácticos. Adicionalmente, se aporta otra visión sobre la actividad de un arquitecto, Juan de Villanueva, que ha sido objeto de numerosas investigaciones, pero pocas centradas en este aspecto de su actividad, menos visible, pero sin la que Madrid no hubiera podido desarrollarse. Read More



