La industria escucha una música nueva, ¿sabrá bailar?

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El mundo industrial argentino atraviesa semanas intensas. Decisiones que se acumulan, anuncios que sorprenden y un clima de reacomodamiento que se siente en cada sector. Como dijo un economista mediático, cambiaron la música y no todos conocen el nuevo paso del baile. La frase describe con precisión lo que ocurrió en estos días.

Whirlpool cerró su planta industrial de Pilar y decidió importar directamente. No fue una determinación tomada en Buenos Aires, sino en Brasil, donde la compañía reordenó su mapa regional de producción. La firma sostiene que realizó esfuerzos para reducir costos y mejorar procesos, pero no logró competir frente a productos importados en un mercado atravesado por la caída del consumo. “De durables no se vende nada”, sintetizó un industrial cordobés.

Essen también aplicó un ajuste. Redujo personal en su planta de Venado Tuerto luego de registrar una caída del 10 por ciento en la demanda respecto de 2024. Puede parecer un porcentaje moderado, pero en industrias ligadas al equipamiento del hogar ese número pesa. Además surge una pregunta inevitable. ¿Siguen esos productos ocupando el mismo espacio en las cocinas argentinas? La irrupción de electrodomésticos modernos, como la freidora de aire, modificó hábitos y desplazó usos tradicionales.

En Córdoba, la planta de Santa Isabel intenta estabilizarse. Renault anunció que los modelos Sandero, Logan y Stepway concluirán su producción en diciembre. ¿Son autos antiguos frente a lo que hoy demanda el mercado? La automotriz explicó que la decisión responde a una evolución estratégica del portafolio regional y a una nueva etapa industrial orientada a vehículos comerciales ligeros. Desde enero, la planta concentrará su actividad en el utilitario Kangoo y en el desarrollo de su próxima camioneta, conocida por ahora como Concept Niagara, prevista para 2027. Un proceso lento, pero inevitable.

Mientras tanto, la logística continúa generando empleo. La venta electrónica crece y sostiene un entramado que se expande en paralelo al comercio tradicional. Es uno de los pocos sectores que mantiene movimiento en medio de la retracción industrial. Una señal de hacia dónde se desplaza parte del dinamismo económico.

El mundo cambió sus condiciones de industrialización y la Argentina quedó atrapada en sus propios dilemas. La sustitución de importaciones con altos costos impositivos, laborales y de insumos limita la competitividad. La chapa es un ejemplo claro de insumo crítico que condiciona precios. En la industria textil sucede algo similar. La indumentaria global ya no es lo que era hace dos décadas. La escala la define el consumo y en Argentina no existe la masa crítica para competir con gigantes que producen commodities de moda.

Algunos sectores lograron leer esta transformación a tiempo. Otros quedaron mirando el tren desde el andén. Cambió la música. No solo por el plan económico, sino porque pasaron los años y el mundo avanzó. El desafío es aprender el nuevo paso antes de que la pista quede vacía.

El mundo industrial argentino atraviesa semanas intensas. Decisiones que se acumulan, anuncios que sorprenden y un clima de reacomodamiento que se siente en cada sector. Como dijo un economista mediático, cambiaron la música y no todos conocen el nuevo paso del baile. La frase describe con precisión lo que ocurrió en estos días. Whirlpool cerró Read More