En los tiempos de la digitalización o, al menos, cuando se presume de ello, todavía muchas empresas mantienen la gestión del transporte como un proceso sorprendentemente manual. Solicitudes por correo electrónico, hojas de cálculo que van y vienen, búsquedas de tarifas repetidas, confirmaciones duplicadas, incidencias comunicadas por distintos canales… Todo ello consume tiempo, ralentiza operaciones y aumenta el riesgo de errores en una actividad que exige cada vez más agilidad y precisión.
En los tiempos de la digitalización o, al menos, cuando se presume de ello, todavía muchas empresas mantienen la gestión del transporte como un proceso sorprendentemente manual. Solicitudes por correo electrónico, hojas de cálculo que van y vienen, búsquedas de tarifas repetidas, confirmaciones duplicadas, incidencias comunicadas por distintos canales… Todo ello consume tiempo, ralentiza operaciones y aumenta el riesgo de errores en una actividad que exige cada vez más agilidad y precisión. Read More





