La gestión de una flota propia se ha convertido en uno de los principales focos de control para las empresas de transporte y para cualquier organización que dependa de vehículos para su actividad. El aumento de los costes, la presión sobre los márgenes y la necesidad de ofrecer un servicio cada vez más fiable obligan a pasar de una gestión basada en la experiencia a otra apoyada en datos operativos sólidos y comparables en el tiempo.
La gestión de una flota propia se ha convertido en uno de los principales focos de control para las empresas de transporte y para cualquier organización que dependa de vehículos para su actividad. El aumento de los costes, la presión sobre los márgenes y la necesidad de ofrecer un servicio cada vez más fiable obligan a pasar de una gestión basada en la experiencia a otra apoyada en datos operativos sólidos y comparables en el tiempo. Read More






