En qué conviene invertir en 2026, sin perder el sueño

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A medida que avanza 2026, la pregunta sobre en qué conviene invertir vuelve a ocupar el centro de las decisiones financieras. Para Ariel Mamani, analista financiero, el error más común es buscar una respuesta única y válida para todos. “No existe una inversión ideal para todo el mundo, existen inversiones adecuadas para cada persona”, sostiene.

El punto de partida, explica, es reconocer que cada inversor tiene una tolerancia distinta al riesgo, necesidades de liquidez diferentes y objetivos que no siempre coinciden. Por eso propone ordenar el análisis a partir de tres grandes perfiles conservador, moderado y agresivo, entendidos como guías y no como categorías rígidas.

En el caso del perfil conservador, Mamani señala que la prioridad sigue siendo preservar el capital. Plazos fijos, billeteras virtuales y fondos de corto plazo continúan siendo las opciones más utilizadas, aunque advierte que hoy cumplen un rol limitado. Con tasas promedio cercanas al 27 por ciento anual y una inflación mensual que en los últimos meses superó ese rendimiento, estos instrumentos tienden a perder poder adquisitivo. “Sirven para tener el dinero disponible, no para hacerlo crecer”, resume.

Dentro de ese mismo perfil aparecen alternativas que buscan, al menos, empatarle a la inflación. Los bonos ajustados por CER permiten indexar el capital a la suba de precios y sumar una tasa real positiva. Mamani menciona el caso del TX28, que ajusta por inflación hasta 2028 y paga un interés adicional. También destaca las letras del Tesoro, que ofrecen tasas algo superiores al plazo fijo y mayor flexibilidad para salir antes del vencimiento. A esto se suman activos de cobertura como el oro o fondos que replican índices amplios del mercado estadounidense, pensados como resguardo de valor en horizontes largos.

El perfil moderado, en cambio, acepta cierto nivel de volatilidad para aspirar a mejores resultados. Aquí aparece una combinación más equilibrada entre renta fija y renta variable. Los bonos soberanos en dólares, como el AL30, permiten dolarizar parte de la cartera, mientras que los fondos indexados al S&P 500 ofrecen exposición a las principales compañías globales. La clave, según Mamani, es diversificar. “Invertir no es apostar todo a una ficha, es repartir riesgos”, afirma.

Para quienes tienen un perfil agresivo, el foco está puesto en maximizar el crecimiento del capital a largo plazo. Predominan las acciones, los ETFs sectoriales, especialmente los vinculados a tecnología, y una exposición acotada a criptomonedas de mayor capitalización. Mamani aclara que se trata de carteras con fuertes subas y bajas, que requieren paciencia y convicción. “En renta variable, el tiempo suele ser más importante que el precio de entrada”, explica.

Más allá de los perfiles, Mamani pone el acento en la educación financiera. Considera que entender los instrumentos y el funcionamiento del interés compuesto es clave, sobre todo para los más jóvenes. Invertir montos pequeños pero de forma constante durante décadas puede generar resultados muy significativos. Para él, ese es el verdadero diferencial. Invertir no es adivinar el próximo movimiento del mercado, sino construir una estrategia coherente y sostenerla en el tiempo con disciplina e información.

A medida que avanza 2026, la pregunta sobre en qué conviene invertir vuelve a ocupar el centro de las decisiones financieras. Para Ariel Mamani, analista financiero, el error más común es buscar una respuesta única y válida para todos. “No existe una inversión ideal para todo el mundo, existen inversiones adecuadas para cada persona”, sostiene. Read More