“La economía no repunta”. La mayoría de quienes leen esta columna habrán escuchado esta frase al menos una vez en las últimas semanas. Las estadísticas parecerían responder con otro latiguillo muy conocido para los argentinos: “es sólo una sensación”. También hemos escuchado que al Gobierno no le importa motorizar la actividad económica, pero puede que algo esté cambiando.
Esta semana se conocieron datos de consumo, de evolución de salarios reales y de morosidad de las familias. Todos fueron datos negativos. El consumo masivo cayó en febrero un 6,3%. Incluso el e-commerce que es bastante resiliente mostró una baja de 2,6%. Estas caídas muy probablemente tengan explicación en la pérdida real de 7,3% que tuvieron los salarios registrados entre septiembre 2025 y enero 2026, lo que también explicaría una suba de la mora bancaria al 10,6%, el nivel más alto en 20 años (en entidades no financieras y fintech la mora alcanza el 27%)
Estos números contrastan con la medición del nivel de actividad económica en enero 2026 que mostró un incremento interanual del 1,9% en comparación con enero 2025, motorizados por el agro, la minería, las finanzas y la pesca.
Seríamos miopes si nos quedáramos con este último dato para concluir que la economía está subiendo. Inmediatamente tendríamos a comerciantes, industriales, prestadores de servicios, emprendedores mostrándonos sus escuálidas realidades. Salvo en el sector no registrado, en el resto de la economía se vienen registrando ingresos en baja. Incluso en los ingresos públicos (gobierno nacional, provinciales y municipales dan fe de esto). Y aunque la retórica actual indique que en el Gobierno Nacional están leyendo otro diario, hay algunas señales que podrían indicar que han tomado nota del reclamo y “podrían” estar actuando en consecuencia (permítanme el verbo en condicional).
La llegada de Ernesto Talvi al equipo económico encendió una luz de esperanza entre economistas, al tratarse de un funcionario para quien prevalece la “paciencia estratégica” antes que la urgencia por llegar a una inflación “que empiece con cero”. Este funcionario podría torcer levemente los designios del programa actual al promover un poco la actividad, aunque eso implique demorar un poco alcanzar un nivel de inflación más bajo.
Quizás esa sea la razón por la que hace un par de semanas que estamos viendo a un Banco Central más ocupado en mantener algo más de liquidez en el sistema, con tasas pasivas en baja. En un contexto local de mayor fortaleza respecto al frente externo, la autoridad monetaria decidió este jueves relajar la política monetaria al decidir no renovar la suba transitoria de encajes que vence a fin de mes. Esto implicaría una reducción de 5 puntos porcentuales en la integración de efectivo mínimo con títulos públicos, probablemente con el objetivo de apuntalar la actividad vía una reducción del elevado spread entre tasas pasivas y activas. Actualmente, el spread de tasas sigue siendo muy elevado: mientras las tasas pasivas rondan el 20% de TNA, los préstamos personales se ubican en 70,3% de TNA (al 25/03) y los adelantos a empresas en torno al 26,5% de TNA. Sin embargo, es poco probable que esa liquidez adicional en el sistema bancario se dirija a créditos para el sector privado, dado el elevado nivel de morosidad.
Sumemos a este contexto un dato adicional: en la última subasta de este viernes 27/3 el Tesoro Nacional no sólo rolleó todo el vencimiento, sino que absorberá pesos adicionales que muy posiblemente provengan de esa liberación de encajes mencionada en el párrafo anterior que ya el mercado calculaba en $3,10 billones (casi el total de la absorción estimada para el 31/3 cuando se liquida la licitación del viernes).
Un último dato para completar el panorama “político-financiero”, por así llamarlo. En esta licitación se ofreció el famoso bono estrella, BONAR 2027 (dentro de gestión Milei), y un bono en dólares con vencimiento en 2028, BONAR 2028 (post gestión Milei). El primero se colocó a una tasa del 5% y el segundo a una tasa del 8,5% mostrando que los inversores demandaron más tasa ante la incertidumbre de si en 2028 gobernará Milei o la oposición.
Concluyendo: la economía va a los tumbos, según el sector. Las finanzas están en su prime, siempre que miremos no más allá del 2027. Por delante nos esperan meses muy interesantes. Stay tuned!
“La economía no repunta”. La mayoría de quienes leen esta columna habrán escuchado esta frase al menos una vez en las últimas semanas. Las estadísticas parecerían responder con otro latiguillo muy conocido para los argentinos: “es sólo una sensación”. También hemos escuchado que al Gobierno no le importa motorizar la actividad económica, pero puede que Read More



