Del edificio-máquina a la respiración exacta

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El llanto de un bebé tras el momento del parto es fruto de la irritación que produce el aire al entrar por primera vez en los pulmones, así como del cambio térmico ambiental. Este hecho, de aparente irrelevancia, es el que determina el arranque de la nueva vida, poniendo de manifiesto la importancia de la transformación del medio, que pasa de ser líquido a ser gaseoso. El medio gaseoso, entendido como una compleja entidad de información manipulable, deja de ser invisible para ser material de trabajo: composición, presión, temperatura, densidad, humedad, velocidad, dirección, etc. ¿Y si el arquitecto actuara exclusivamente sobre el aire que respiramos como primera medida modificadora de la realidad inhóspita? ¿Y si la habitabilidad fuera definida por la calidad y la cualidad del aire que nos rodea? ¿Cómo es posible medir, registrar, manipular y poner en escena los parámetros que definen ese aire? Como el cuerpo humano, la Arquitectura dispone de una colección de sistemas y aparatos, máquinas en definitiva, que permiten aumentar su capacidad transformadora. La continua y acelerada revisión de los medios dispuestos para el tratamiento de la habitabilidad de los espacios pone de manifiesto, cada vez con más intensidad, la trascendencia de estos recursos. Queremos considerar el papel de las instalaciones no como condicionantes, sino como desencadenantes de argumentos de proyecto.

​El llanto de un bebé tras el momento del parto es fruto de la irritación que produce el aire al entrar por primera vez en los pulmones, así como del cambio térmico ambiental. Este hecho, de aparente irrelevancia, es el que determina el arranque de la nueva vida, poniendo de manifiesto la importancia de la transformación del medio, que pasa de ser líquido a ser gaseoso. El medio gaseoso, entendido como una compleja entidad de información manipulable, deja de ser invisible para ser material de trabajo: composición, presión, temperatura, densidad, humedad, velocidad, dirección, etc. ¿Y si el arquitecto actuara exclusivamente sobre el aire que respiramos como primera medida modificadora de la realidad inhóspita? ¿Y si la habitabilidad fuera definida por la calidad y la cualidad del aire que nos rodea? ¿Cómo es posible medir, registrar, manipular y poner en escena los parámetros que definen ese aire? Como el cuerpo humano, la Arquitectura dispone de una colección de sistemas y aparatos, máquinas en definitiva, que permiten aumentar su capacidad transformadora. La continua y acelerada revisión de los medios dispuestos para el tratamiento de la habitabilidad de los espacios pone de manifiesto, cada vez con más intensidad, la trascendencia de estos recursos. Queremos considerar el papel de las instalaciones no como condicionantes, sino como desencadenantes de argumentos de proyecto. Read More