La contaminación atmosférica es uno de los principales riesgos ambientales para la salud humana y el ambiente. Particularmente, el ozono troposférico (O3) es un contaminante gaseoso de origen secundario altamente reactivo, que causa efectos perjudiciales sobre la salud humana, la vegetación y los materiales. Este contaminante tiene un comportamiento que puede ser considerado atípico ya que no es emitido directamente por fuentes primarias, por el contrario, este se forma de manera secundaria por la interacción de la luz solar, en particular la luz ultravioleta, con los hidrocarburos y los óxidos de nitrógeno presentes en la atmósfera.En este proceso los compuestos orgánicos volátiles desempeñan un papel fundamental propiciando la formación de ozono, mediante reacciones fotoquímicas que implican la oxidación de estos como sus precursores. Estos compuestos de especial interés son frecuentemente cuantificados de forma grupal, sin embargo, existe una amplia variedad de ellos, con características específicas como la Reactividad Incremental Máxima, que está ligada con la capacidad de la especie a reaccionar y formar el contaminante que en este caso es de interés.Adicionalmente, existe una alta incertidumbre en cuanto a la determinación de las emisiones de estos compuestos y su distribución espacial, ya que frecuentemente estas provienen de fuentes difusas en las cuales las cuales es complejo determinar el aporte en una ubicación específica.Debido a esto se debe considerar la posibilidad de cuantificar las especies de forma individualizada, para lo cual la especiación química es una herramienta importante que permite asociar actividades emisoras con perfiles químicos que permiten identificar y cuantificar las emisiones de compuestos orgánicos volátiles de forma individual y su contribución específica al potencial de formación de ozono de un sector comercial industrial o de uso de productos específicos. La implementación de perfiles detallados y adaptados a las condiciones locales permite detectar las especies más reactivas, y priorizar su control. Además, es crucial para evaluar la efectividad de medidas de mitigación, como la formulación de productos menos contaminantes.En España, y puntualmente en la Comunidad de Madrid, las altas concentraciones de ozono representan un problema creciente, a pesar de las reducciones considerables de emisiones de sus precursores, y especialmente del NO2. Ejemplo de ello, es que existen registros de excedencias en hasta 26 estaciones de vigilancia de la calidad del aire durante el año 2016.
Con el propósito de formular un plan de reducción de ozono realmente eficiente y con bases científicas claras, distintas entidades realizaron campañas de monitoreo en algunas zonas, incluyendo Madrid en 2020 y 2021, a partir de las estas, se identificaron algunas actividades y especies de COVs que podrían representar un interés especial debido a la capacidad que poseen para dar paso a la formación de O3.Con base en lo anterior, el presente trabajo tiene como objetivo explorar opciones para mejorar la precisión en el inventario de emisiones de Compuestos Orgánicos Volátiles en la Comunidad de Madrid mediante la revisión de perfiles de especiación química asociados a estas actividades prioritarias, y la evaluación de metodologías empleadas en actividades emisoras con alto potencial de formación de ozono troposférico (OFP). Para lograr esto se analizaron seis actividades clave en la emisión de COVs en la zona de estudio debido a su alto potencial de aporte al OFP: transporte por carretera (vehículos diésel urbanos), aplicación industrial de pinturas, uso doméstico de solventes (excepto pinturas), artes gráficas e imprentas, procesamiento de poliéster y combustión en calderas y motores estacionarios.La revisión incluyó la identificación las variables de actividad y factores de emisión asociados a cada actividad en el Inventario de Emisiones de España, así como la exploración de perfiles de especiación química mediante bases de datos como SPECIATE de la US EPA, y la desagregación espacial para evaluar patrones de distribución de emisiones. Esta revisión destaca la importancia de integrar la especiación química en los inventarios de emisiones para reducir la incertidumbre y optimizar las estrategias de gestión de la calidad del aire. Se identificaron también mejoras clave, como incorporar información sobre la composición de productos utilizados en las actividades e implementar perfiles de especiación más detallados
La contaminación atmosférica es uno de los principales riesgos ambientales para la salud humana y el ambiente. Particularmente, el ozono troposférico (O3) es un contaminante gaseoso de origen secundario altamente reactivo, que causa efectos perjudiciales sobre la salud humana, la vegetación y los materiales. Este contaminante tiene un comportamiento que puede ser considerado atípico ya que no es emitido directamente por fuentes primarias, por el contrario, este se forma de manera secundaria por la interacción de la luz solar, en particular la luz ultravioleta, con los hidrocarburos y los óxidos de nitrógeno presentes en la atmósfera.En este proceso los compuestos orgánicos volátiles desempeñan un papel fundamental propiciando la formación de ozono, mediante reacciones fotoquímicas que implican la oxidación de estos como sus precursores. Estos compuestos de especial interés son frecuentemente cuantificados de forma grupal, sin embargo, existe una amplia variedad de ellos, con características específicas como la Reactividad Incremental Máxima, que está ligada con la capacidad de la especie a reaccionar y formar el contaminante que en este caso es de interés.Adicionalmente, existe una alta incertidumbre en cuanto a la determinación de las emisiones de estos compuestos y su distribución espacial, ya que frecuentemente estas provienen de fuentes difusas en las cuales las cuales es complejo determinar el aporte en una ubicación específica.Debido a esto se debe considerar la posibilidad de cuantificar las especies de forma individualizada, para lo cual la especiación química es una herramienta importante que permite asociar actividades emisoras con perfiles químicos que permiten identificar y cuantificar las emisiones de compuestos orgánicos volátiles de forma individual y su contribución específica al potencial de formación de ozono de un sector comercial industrial o de uso de productos específicos. La implementación de perfiles detallados y adaptados a las condiciones locales permite detectar las especies más reactivas, y priorizar su control. Además, es crucial para evaluar la efectividad de medidas de mitigación, como la formulación de productos menos contaminantes.En España, y puntualmente en la Comunidad de Madrid, las altas concentraciones de ozono representan un problema creciente, a pesar de las reducciones considerables de emisiones de sus precursores, y especialmente del NO2. Ejemplo de ello, es que existen registros de excedencias en hasta 26 estaciones de vigilancia de la calidad del aire durante el año 2016.
Con el propósito de formular un plan de reducción de ozono realmente eficiente y con bases científicas claras, distintas entidades realizaron campañas de monitoreo en algunas zonas, incluyendo Madrid en 2020 y 2021, a partir de las estas, se identificaron algunas actividades y especies de COVs que podrían representar un interés especial debido a la capacidad que poseen para dar paso a la formación de O3.Con base en lo anterior, el presente trabajo tiene como objetivo explorar opciones para mejorar la precisión en el inventario de emisiones de Compuestos Orgánicos Volátiles en la Comunidad de Madrid mediante la revisión de perfiles de especiación química asociados a estas actividades prioritarias, y la evaluación de metodologías empleadas en actividades emisoras con alto potencial de formación de ozono troposférico (OFP). Para lograr esto se analizaron seis actividades clave en la emisión de COVs en la zona de estudio debido a su alto potencial de aporte al OFP: transporte por carretera (vehículos diésel urbanos), aplicación industrial de pinturas, uso doméstico de solventes (excepto pinturas), artes gráficas e imprentas, procesamiento de poliéster y combustión en calderas y motores estacionarios.La revisión incluyó la identificación las variables de actividad y factores de emisión asociados a cada actividad en el Inventario de Emisiones de España, así como la exploración de perfiles de especiación química mediante bases de datos como SPECIATE de la US EPA, y la desagregación espacial para evaluar patrones de distribución de emisiones. Esta revisión destaca la importancia de integrar la especiación química en los inventarios de emisiones para reducir la incertidumbre y optimizar las estrategias de gestión de la calidad del aire. Se identificaron también mejoras clave, como incorporar información sobre la composición de productos utilizados en las actividades e implementar perfiles de especiación más detallados Read More





