El dato de inflación de abril conocido esta semana le dio un respiro a la cartera de Economía y al Presidente Milei para quienes el plan económico concebido buscaba equilibrio en las cuentas públicas y la pulverización de la inflación. No obstante, a estas alturas, 29 meses después de asumir, es probable que el objetivo haya mutado de “pulverizar” a “controlar” la inflación.
El dato fue bueno -bajó del 3,4% al 2,6%-, en línea con lo que esperaban los analistas, pero mucho mejor fue el dato de la inflación núcleo que bajó de 3,2% a 2,3%. Por qué? Básicamente porque ese el verdadero termómetro de lo que viene sucediendo (y lo que podría suceder en adelante) con los precios de la economía. Tomado aisladamente es un guarismo que reencauza el derrotero descendente que traía la inflación mensual antes de que los ruidos de las elecciones legislativas hicieran tronar los precios. El superávit fiscal alcanzado por varios meses, también tomado aisladamente, es un gran logro para cuentas públicas que estaban desmadradas, sin control y sin fondos. Las reservas creciendo por compras que el BCRA viene cerrando a diario, aprovechando un período de bonanza en el que la oferta de dólares supera la demanda (que no ha desaparecido), también son un loable logro. Las inversiones que están llegando vía RIGI, Súper RIGI, o simplemente por decisiones empresariales que han valorado positivamente los avances macroeconómicos que se vienen registrando se suman a esta bolsa de buenos datos económicos. Los números tomados uno por uno son muy buenos, pero deben complementarse con análisis de otras cuestiones para que la política económica sirva, no sólo para ordenar las cuentas públicas, sino también para mejorar la vida de los ciudadanos de a pie.
Y en este sentido parecería que la materia está lejos de ser aprobada. Es innegable la baja del empleo registrado en los últimos meses, así como el deterioro en los salarios reales. En paralelo, ha aumentado el trabajo no registrado y los salarios -en ese segmento- han casi triplicado la evolución de la inflación. No pareciera ser éste el plan, porque el resultado es un deterioro de los ingresos fiscales para el Estado y de las futuras jubilaciones, ya que se dan de baja miles de aportes al sistema. Tampoco se estaría respetando el principio de justicia: quienes pagan impuestos y hacen aportes, no reciben servicios de calidad por parte del Estado ni jubilaciones dignas, porque lo que ingresa al Fisco es cada vez menos, se deteriora la Caja, se recortan gastos en servicios y no se actualizan jubilaciones para mantener su poder adquisitivo. En paralelo, los sub-soberanos (provincias y municipios), reciben menos de coparticipación, pero las demandas sociales se mantienen, e incluso, aumentan.
Hay solución? Claramente sí, pero no es ni rápida ni amable. Un profesor en la universidad nos decía: “la caída es muy rápida, el rebote, el cambio de tendencia no lo es”. Si nos remontamos a la pandemia, todos los países reportaron caída en el nivel de actividad producto del parate dispuesto. Fue rapidísimo. Volver a retomar el ritmo, sanear y reconstruir lo que se había deteriorado llevó unos cuantos meses. Incluso años. Y cuando estaban volviendo a la “normalidad” pre-pandemia surgió una guerra y luego, otra. Nuestro país está en ese “mood”. Avanzando rápidamente en algunos aspectos y más lentos en otros. Pareciera que ahora el Gobierno ha tomado nota de que los de “fronteras adentro” no hemos comprado lo que los de “fronteras afuera” aplauden. Porque el costo es nuestro y los laureles son de ellos.
Argentina está reacomodando las piezas, saneando cuentas, corrigiendo precios relativos, reconstruyendo confianza externa, tratando de hacerse un lugarcito en el mundo que lo aisló cuando se comportó como un patán al desconocer contratos, repudiar deuda y apropiarse de lo que no le pertenecía. Fuimos los “piratas del mundo financiero” y hoy estamos tratando de peinarnos, vestirnos y mostrarnos pulcros para que el mundo vea que tratamos de reinsertarnos en él. Pero a los de adentro: a los ciudadanos, a los municipios y provincias se nos ven los jirones de ropa. Stay tuned!
El dato de inflación de abril conocido esta semana le dio un respiro a la cartera de Economía y al Presidente Milei para quienes el plan económico concebido buscaba equilibrio en las cuentas públicas y la pulverización de la inflación. No obstante, a estas alturas, 29 meses después de asumir, es probable que el objetivo Read More




