La vivienda debe evolucionar para adaptarse a las necesidades contemporáneas de una población más diversa y con estructuras más complejas. En pro de ello, parece necesario fomentar los laboratorios en los cuales se experimente para contrarrestar la dinámica de un sector que obstaculiza de forma generalizada cualquier tipo de innovación. No hay avance sin riesgo, y acometer la vivienda colectiva de nuevas maneras es necesario para mejorar nuestro entorno doméstico y poder descubrir la vivienda y la ciudad por venir. A pesar de todo, la investigación en vivienda colectiva existe, y aunque deberíamos apostar por una audacia mayor en el sector residencial, también debemos hacernos eco de las numerosas experiencias experimentales que se desarrollan en diferentes niveles y geografías urbanas. En este sentido, parece especialmente oportuno acudir a una oficina como la de MVRDV, que en los últimos treinta años se ha caracterizado por acometer cada proyecto residencial con una vocación desprejuiciada y rompiendo moldes constructivos, tipológicos y urbanos. Desde su proyecto ganador, en 1991, de un Europan en Berlín, pronto comenzaron a materializar sus visionarias propuestas residenciales como el Silodam, en Ámsterdam, y El Mirador, en Madrid. Hoy en día realizan proyectos por todo el globo y se enfrentan a todo tipo de circunstancias económicas y sociales sin perder su voluntad de atención a la diversidad. Aprovechamos una cita con Jacob van Rijs, uno de los tres fundadores y directores de MVRDV, para compartir y comentar con él las cuestiones que abordamos en esta nueva edición de Dearq.
La vivienda debe evolucionar para adaptarse a las necesidades contemporáneas de una población más diversa y con estructuras más complejas. En pro de ello, parece necesario fomentar los laboratorios en los cuales se experimente para contrarrestar la dinámica de un sector que obstaculiza de forma generalizada cualquier tipo de innovación. No hay avance sin riesgo, y acometer la vivienda colectiva de nuevas maneras es necesario para mejorar nuestro entorno doméstico y poder descubrir la vivienda y la ciudad por venir. A pesar de todo, la investigación en vivienda colectiva existe, y aunque deberíamos apostar por una audacia mayor en el sector residencial, también debemos hacernos eco de las numerosas experiencias experimentales que se desarrollan en diferentes niveles y geografías urbanas. En este sentido, parece especialmente oportuno acudir a una oficina como la de MVRDV, que en los últimos treinta años se ha caracterizado por acometer cada proyecto residencial con una vocación desprejuiciada y rompiendo moldes constructivos, tipológicos y urbanos. Desde su proyecto ganador, en 1991, de un Europan en Berlín, pronto comenzaron a materializar sus visionarias propuestas residenciales como el Silodam, en Ámsterdam, y El Mirador, en Madrid. Hoy en día realizan proyectos por todo el globo y se enfrentan a todo tipo de circunstancias económicas y sociales sin perder su voluntad de atención a la diversidad. Aprovechamos una cita con Jacob van Rijs, uno de los tres fundadores y directores de MVRDV, para compartir y comentar con él las cuestiones que abordamos en esta nueva edición de Dearq. Read More


