Entre 1948 y 1958, con la llegada de Carlos de Miguel a la dirección de la Revista Nacional de Arquitectura, comenzaron a aparecer entre sus páginas una serie de viñetas que abordaban la arquitectura desde el humor gráfico. Entre los autores más destacados se encontraba importantes dibujantes como Alan Dunn, Saul Steinberg y, especialmente, el inglés Osbert Lancaster. La gráfica y el tono de sus viñetas facilitaron la condensación crítica y la transmisión de ideas complejas, que no siempre reflejaron fielmente las que expresaban en origen.Este artículo parte del análisis de las viñetas y la figura de Osbert Lancaster para revisar la crítica que se hizo desde España hacia algunos aspectos de la arquitectura moderna, como la excesiva rigidez del funcionalismo o su impacto en la ciudad. Así, los dibujos de Lancaster fueron más eficaces que las palabras para ilustrar los principales debates del momento.
Entre 1948 y 1958, con la llegada de Carlos de Miguel a la dirección de la Revista Nacional de Arquitectura, comenzaron a aparecer entre sus páginas una serie de viñetas que abordaban la arquitectura desde el humor gráfico. Entre los autores más destacados se encontraba importantes dibujantes como Alan Dunn, Saul Steinberg y, especialmente, el inglés Osbert Lancaster. La gráfica y el tono de sus viñetas facilitaron la condensación crítica y la transmisión de ideas complejas, que no siempre reflejaron fielmente las que expresaban en origen.Este artículo parte del análisis de las viñetas y la figura de Osbert Lancaster para revisar la crítica que se hizo desde España hacia algunos aspectos de la arquitectura moderna, como la excesiva rigidez del funcionalismo o su impacto en la ciudad. Así, los dibujos de Lancaster fueron más eficaces que las palabras para ilustrar los principales debates del momento. Read More


