Las proyecciones económicas globales del FMI para 2025 apuntan a un crecimiento moderado del 3,2%, con una leve desaceleración en 2026.
“La resiliencia de inicios de año habría sido temporal, y la incertidumbre por las políticas comerciales limita las expectativas”, sostiene un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaborado por Giuliana Dellamaggiore, Franco Ramseyer y Emilce Terré.
En el caso particular de Argentina, los economistas de la BCR anotan que el organismo multilateral estima un crecimiento de 4,5% en 2025, lo que representa una reducción de un punto porcentual respecto de la proyección de abril, y una expansión del 4% para 2026, en ambos casos por encima del promedio de la región.
Economía global en transición
En su más reciente Panorama Económico Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) publicado en octubre de 2025, titulado “La economía global en transición, las perspectivas permanecen moderadas”, el Fondo Monetario Internacional presenta un escenario de marcada cautela, señalan los economistas locales. El organismo proyecta que el crecimiento mundial, estimado en 3,3% para 2024, se desaceleraría ligeramente hasta el 3,2% en 2025 y 3,1% en 2026.
Estas cifras se mantienen por debajo del promedio histórico de 3,7% registrado entre 2000 y 2019. El impacto de las tensiones comerciales, especialmente las medidas proteccionistas impuestas por Estados Unidos, sigue pesando sobre las perspectivas económicas globales. Sin embargo, la resiliencia en ciertos sectores, como la inversión en inteligencia artificial, aporta un elemento de optimismo.
El informe subraya que el año 2025 ha estado marcado por una notable volatilidad, en gran medida impulsada por la aplicación de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos a la mayoría de sus socios comerciales, establecidos a partir del Liberation Day de abril. Siendo esta la mayor economía global en términos de Producto Interno Bruto, sus políticas comerciales han tenido un impacto significativo en la economía mundial.
No obstante, el FMI destaca que la economía global ha mostrado una resiliencia inesperada durante el primer semestre de 2025. Esto se atribuye, por un lado, al hecho de que el aumento de tarifas, en términos generales, resultó inferior al que se esperaba el día del anuncio. Por otra parte, influyeron factores transitorios, como la acumulación adelantada de stocks y la concentración de inversiones por parte de las empresas, que buscaron anticiparse al impacto de la plena entrada en vigor de las tarifas. Pese a ello, el organismo advierte que, a medida que estos factores transitorios se desvanezcan, es esperable que comiencen a surgir datos más débiles que reflejan el impacto de las nuevas fricciones comerciales.
En este contexto, entre los principales riesgos a los que se enfrenta la economía global, el informe señala, en primer lugar, un alto grado de incertidumbre sobre la política comercial, lo que podría generar reducciones en el consumo y la inversión, así como también disrupciones en las cadenas globales de valor, que afecten negativamente al crecimiento mundial de productividad. También se señalan shocks en la oferta de mano de obra derivados de políticas de inmigración más restrictivas.
La IA, motor de crecimiento
La contracara de lo anterior podría venir por el auge de la inversión en inteligencia artificial, que está actuando como un motor de crecimiento mediante el impulso de sectores tecnológicos y de innovación. El impacto más positivo esperado de la IA es que podría mejorar la productividad total de los factores. Sin embargo, el informe tampoco descarta el riesgo de que, en caso de no cumplirse las elevadas expectativas de ganancias en las firmas del sector, pueda producirse una caída en los mercados accionarios, similar a lo ocurrido con las puntocom en el año 2000-2001.
La desaceleración no es homogénea, ya que las economías avanzadas enfrentarían un crecimiento más moderado, mientras que los mercados emergentes y las economías en desarrollo presentarían, en términos generales, tasas de crecimiento más elevadas.
Para el grupo de las economías avanzadas, el FMI proyecta un crecimiento modesto del 1,6% tanto para 2025 como para 2026.
Las economías emergentes y en desarrollo han mostrado una resistencia inicial en el panorama económico actual, atribuible a una combinación de sólidos marcos de política internos y mejoras institucionales, junto con condiciones financieras externas favorables, estas últimas apoyadas por la depreciación del dólar.
Sin embargo, las condiciones externas se están volviendo más desafiantes y el impulso interno se está desacelerando, marcando una perspectiva menos favorable a mediano plazo. La reducción de la demanda externa como consecuencia de las medidas arancelarias tiene profundas implicancias para economías orientadas a la exportación, mientras que la incertidumbre de la política comercial desincentiva la inversión de las empresas. Adicionalmente, un limitado margen de maniobra fiscal en estos países reduce la capacidad de los gobiernos para estimular la demanda interna. Para el grupo de países de bajo ingreso, su débil crecimiento se ve afectado negativamente por la escasez de flujos de financiamiento externo y los recortes a la ayuda internacional.
En este contexto, las proyecciones de crecimiento en el corto plazo para este grupo de economías giran en torno al 4,2% en 2025 y al 4,0 % en 2026. Esto constituye una revisión al alza en comparación con informes anteriores, atribuible la producción agrícola récord en Brasil, la sólida expansión del sector de servicios en India y la resistencia de la demanda interna en Turquía.
Para América Latina y el Caribe se proyecta un crecimiento estable de 2.4% en 2025 y 2.3% en 2026, reflejando los cambios en la política comercial; en el caso particular de Argentina, el organismo estima un crecimiento de 4,5% en 2025, lo que representa una reducción de un punto porcentual respecto de la proyección de abril, y una expansión del 4,0% para 2026, en ambos casos por encima del promedio de la región.
Crecimiento moderado
En suma –concluye el informe de la BCR– la economía global transita hacia un crecimiento moderado y por debajo del promedio prepandemia: la resiliencia del primer semestre de 2025 habría sido transitoria, y en la segunda mitad del año empezarían a verse los efectos adversos de la incertidumbre comercial. Los emergentes resisten algo mejor, con tasas de crecimiento superiores a la media global. En adelante, lo que ocurra con las políticas comerciales entre países marcará si se anclan expectativas y cae la incertidumbre, o si sucede lo contrario.
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Las proyecciones económicas globales del FMI para 2025 apuntan a un crecimiento moderado del 3,2%, con una leve desaceleración en 2026. “La resiliencia de inicios de año habría sido temporal, y la incertidumbre por las políticas comerciales limita las expectativas”, sostiene un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaborado por Giuliana Dellamaggiore,
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