Un informe del IERAL plantea los pasos para alcanzar un “bimonetarismo ordenado” y un tipo de cambio flexible que devuelva confianza y estabilidad. Advierte que los cepos, la falta de reservas y los desequilibrios fiscales son frenos estructurales.

Una economía de dos monedas, pero con reglas claras. El informe “El momento bisagra del programa económico”, elaborado por el IERAL, propone un esquema de bimonetarismo ordenado, en el que pesos y dólares puedan convivir sin que los argentinos recurran al viejo método de esconder billetes “bajo el colchón”.
Según el documento, una economía con tipo de cambio flexible “permite distribuir de un modo menos disruptivo los impactos de ciclos de mayor demanda o menor oferta de moneda extranjera”. El desafío es construir un sistema financiero que canalice los movimientos de capital sin fugas, con instrumentos genuinos que frenen la caída de la demanda de pesos, “no con abuso de cepos”, sino con expectativas de inflación controladas.
El análisis subraya que la Argentina está lejos de alcanzar la institucionalidad bimonetaria de Perú o Uruguay, aunque la actual crisis puede ser una oportunidad para empezar a transitar ese camino.
El Instituto, que depende de la Fundación Mediterránea, advierte que la falta de reservas, los compromisos de deuda y los problemas de gestión “no se solucionan con milagros”, sino con acuerdos internos y apoyos externos que estabilicen la gobernabilidad y el crédito.
El documento apunta a la necesidad de una negociación con el FMI y el Tesoro de Estados Unidos para contar con garantías que eviten un default soberano y permitan un ajuste gradual sin desatar una recesión profunda.
Reformas y equilibrio fiscal
El IERAL considera imprescindible que la Argentina avance en reformas estructurales y abandone la idea de que el crecimiento puede depender del gasto público. El futuro, sostiene, pasa por la inserción en cadenas globales de valor, con foco en hidrocarburos, minería, energía, industria especializada y servicios de alto valor agregado. También destaca la importancia de la agroindustria, que ocupa el 16% del empleo nacional frente al 26% de Brasil.
El informe marca que el ajuste fiscal fue útil para reducir la inflación, pero que ahora el desafío es empalmar estabilidad con crecimiento. Para eso, se requiere una gestión más eficiente de los recursos públicos y una reconstrucción de los equilibrios macroeconómicos, en particular del sector externo, donde el déficit comercial y la falta de divisas siguen condicionando las decisiones.
El mercado, dice el texto, “ya empuja hacia un ajuste externo” que puede concretarse por dos vías: una recesión profunda con un dólar muy alto o un mix de instrumentos que normalicen la demanda de divisas sin que termine en el colchón. En este último caso, la clave sería atraer inversión extranjera directa y recuperar el acceso al crédito internacional.
El IERAL destaca como activo que el sistema bancario no ha perdido la confianza de los ahorristas, con depósitos privados en dólares que alcanzan los 33.800 millones, más del doble que a fines de 2023. Sin embargo, advierte que la proporción de títulos públicos en los encajes de los depósitos en pesos vuelve más vulnerable al sistema ante cualquier corrida.
Momento bisagra
El informe plantea que la eliminación temporal de retenciones al agro dejó un costo fiscal de 0,2 puntos del PIB y que las liquidaciones récord de septiembre darán paso a un último trimestre más flojo. La caída del IVA DGI y el aumento del IVA aduanero muestran, según el IERAL, la “bifurcación de caminos” de la economía: consumo interno debilitado y adelanto de importaciones por temor a una devaluación.
En ese contexto, la entidad subraya que gobernabilidad y gestión son claves para sostener cualquier plan económico, junto con un apoyo externo que evite una crisis de pagos. Pide no repetir el error de los cepos y mantener una política monetaria consistente que devuelva previsibilidad.
El IERAL recuerda que para un esquema de bandas cambiarias o de flotación administrada, el país debería aspirar a reservas equivalentes al 20% del PIB, cuando hoy apenas rondan los seis puntos.
La conclusión es clara: el dólar puede ser parte de la solución, no del problema, siempre que deje de dormir debajo del colchón y vuelva al sistema.
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Un informe del IERAL plantea los pasos para alcanzar un “bimonetarismo ordenado” y un tipo de cambio flexible que devuelva confianza y estabilidad. Advierte que los cepos, la falta de reservas y los desequilibrios fiscales son frenos estructurales. Una economía de dos monedas, pero con reglas claras. El informe “El momento bisagra del programa económico”,
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